El sector de la construcción representa uno de los motores más importantes de la economía española. Se conforma, sin lugar a dudas, de un tejido empresarial con mucho peso en el mercado laboral nacional que da empleo a más de un millón y medio de personas contando con los autónomos, lo que representa un 10% del total de afiliados a la Seguridad Social. También es un área donde la prevención de riesgos adquiere una dimensión especial. Por eso, es fundamental la puesta en marcha de medidas que contribuyan a reducir la siniestralidad en la ejecución de obras civiles y otros proyectos similares.

Recursos y formación, claves para evitar accidentes en la construcción

La exposición constante a peligros de diversa consideración marca el día a día de los operarios que trabajan en la construcción. Caídas, golpes y accidentes laborales de todo tipo, así como otras enfermedades profesionales, son una amenaza contra la que debe luchar la Prevención de Riesgos Laborales, una disciplina que vela por la seguridad y la salud en el entorno del trabajo.

Al ser un sector cambiante, la evaluación de estos peligros ha de realizarse de forma periódica de manera que se puedan poner en marcha las medidas adecuadas para eliminarlos o reducirlos. Es sin duda una práctica recomendable que se ha de llevar a cabo en este tipo de proyectos de edificación.

Las claves que resumen el buen hacer en esta materia son dos, básicamente: la formación continua y actualizada de los trabajadores y la utilización del material y los recursos necesarios en cada situación particular.

La planificación de la PRL, por lo tanto, se ha de realizar a partir de las circunstancias especiales y la problemática específica que se plantee en cada obra, valorando para ello factores como la duración, el tamaño y la complejidad de la misma. Las propuestas de actuación, en este sentido, deben contemplar cada una de las fases que componen un proyecto de estas características.

Las particularidades del sector de la obra civil, en muchos aspectos, difieren a las que presenta otro tipo de proyectos. De ahí que para mejorar la eficacia preventiva del proceso de construcción en sus diferentes fases sea obligatorio atender a dichas particularidades. Estas pasan, sobre todo, por la organización, los métodos de trabajo empleados y la configuración de las condiciones de actuación de los agentes que intervienen en este proceso constructivo.

Retos en materia de PRL en obras civiles

La construcción es un sector que precisa una integración de la actividad preventiva en todos sus procesos. El gran reto al que se enfrenta en lo que respecta a la PRL consiste en equiparar las condiciones de seguridad y salud en este entorno laboral a las existentes en otro tipo de actividades. También, a la del resto de sectores del espectro productivo nacional, dados los niveles de siniestralidad registrados tras el aumento de la actividad en estos últimos años.

En definitiva, las obras de construcción requieren medidas específicas ajustadas a sus particularidades, y es conveniente atender debidamente cada una de ellas para conseguir el objetivo en lo que respecta a la prevención de riesgos.