El Palacio de Congresos de Zaragoza es un moderno edificio con amplias salas, espectaculares vistas y un gran auditorio con capacidad para 1400 personas. Fue construido por Ideconsa para ser sede de la Tribuna del Agua en la Exposición Internacional de Zaragoza en 2008 y en 2018 celebra su décimo aniversario. Este recinto ferial, que se encuentra dentro de la capital aragonesa, se ha reutilizado y en la actualidad alberga congresos, actos culturales y didácticos. Está concebido para el éxito de cualquier tipo de evento.

El Palacio de Congresos en cifras

El Palacio de Congresos de Zaragoza cuenta con 22.285 metros cuadros de superficie distribuidos en 3 grandes áreas: zona de exposición, vestíbulo y salas de reuniones y el auditorio (con capacidad para 1.400 personas). El hall central dispone de 2.000 metros cuadrados y una altura máxima de 34 metros.

Este edificio destaca por su original estructura. El techo está marcado por unas aristas puntiagudas y aporta ingeniosas formas que impregnan de carácter al Palacio de Congresos. Las 19 salas, con capacidades que se encuentran entre 30 y 300 personas, y un área multiusos (de 2.000 metros de superficie) facilitan la realización de cualquier tipo de actividad, incluso de manera simultánea.

En la puerta principal, situada en la plaza Lucas Miret Rodríguez, se encuentra la impresionante escultura “El Alma del Ebro” (12 metros de alto y 7,5 metros de ancho) del artista Jaume Plensa. Al lado del Palacio de Congresos junto al río Ebro se encuentra el Parque del Agua, el más grande de Zaragoza, con tirolinas, golf, granja escuela con caballos y restaurantes y hasta teatro. El Palacio de Congresos está ubicado en el recinto ferial de la Expo junto al Hotel Hiberus y el Pabellón Puente. Las líneas circulares de autobús 1 y 2 te llevan hasta este lugar emblemático de la capital aragonesa, además de BiZi Zaragoza.

La edificación es uno de los campos en los que la empresa constructora de Aragón ha estado presente desde el principio de su andadura como empresa. Realizar esta obra emblemática de Zaragoza supuso todo un reto a la vez que una gran satisfacción para Ideconsa.